Reflexiones → Abra la boca, hay que MATARLE EL NERVIO…

"Abra la boca, tengo que MATARLE EL NERVIO"
Hemos oído muchas veces esta frase, tanto pacientes como dentistas lo hemos usado para referirnos coloquialmente al tratamiento endodóntico. Aunque la expresión sea aun usada, dista mucho de la realidad de lo que es el proceso endodóntico, sin embargo, hacía justicia a su nombre en los inicios de esta especialidad…
El Dr. Spooner presentó en 1835 su técnica de necropulpectomía como panacea a los dolores insoportables que generaban las piezas dentarias. En los tiempos en que la anestesia no era posible como la conocemos ahora, era impracticable la endodoncia de una pieza dentaria. Proponía el uso de trióxido arsénico (veneno puro…) como ungüento sobre la dentina calmando todos los dolores pulpares. Este cáustico, básicamente, desorganiza y descompone la pulpa mediante citolisis y rotura de los vasos pulpares.
En su descripción de la técnica se realizaba una cavidad hasta donde el dolor lo permitía, sin necesidad de llegar a la cámara pulpar, dejando una mezcla de trióxido de arsénico, morfina, cocaína y creosota y se obturaba provisionalmente evitando filtraciones del medicamento a la boca. Pasados unos días, se levantaba la “cura” y ahora sí, podía accederse a la pulpa necrótica sin dolor alguno. Si los conductos radiculares eran tan estrechos que no permitieran introducir los instrumentos que entonces existían (sondas barbadas y tiranervios básicamente), entonces se usaban pastas momificantes a base de formaldehído, timol y óxido de cinc.
Numerosos y graves efectos adversos de la técnica, tales como necrosis ósea y de los tejidos circundantes, coloración de la corona o importante inflamación, no impidieron su extendido uso durante un tiempo hasta los avances en las técnicas anestésicas y la mejora de los instrumentos.
Sin duda, podía decirse literalmente que mataban el nervio, más bien lo asesinaban…
Fuente: Monsalve Morenilla, F. Matar el nervio. Revista Odontológica Granadina 2009;10:11-12.
Tags: historia, origen endodoncia
Enero 15th, 2010 at 7:48
Hola Dr. Uroz, muy bueno el post. Todavía nos tenemos que referir en dependiendo que pacientes a "matar el nervio", es un término coloquial (de calle) que tanto en zonas rurales como urbanas nos permite establecer un sinónimo a un procedimiento que es un "verdadero y complejo acto quirúrgico".
Es labor del endodoncista el desmitificar todo esto y más, aunque suponga un esfuerzo. No digo que en determinadas personas no se utilice tal término para su entendimiento, pero si que se explique su complejidad de procedimiento y a la vez su simplicidad en manos de un especialista, ya que el término "matar" siempre llevará un miedo implícito que nos hará más difícil el control de la ansiedad del paciente.
Desconocía esta historia de los inicios de la endodoncia, me ha encantado.
Un fuerte abrazo.
Enero 17th, 2010 at 13:32
Hola David,
Muy bueno el post!! jeje…Desconocía también esos incios de nuestra amada especialidad!!
Aunque estoy de acuerdo con Alejandro en que hay que esforzarse por desmitificarlo, sinceramente yo lo veo un poco difícil, aunque como vosotros no desistiré nunca…
No os ha pasado nunca que tras explicarle al paciente todo detalladamente y en un lenguaje totalmente comprensible y nada científico, el paciente termina diciendo "vamos…que me vas a matar el nervio".
Un fuerte abrazo a ambos
Enero 17th, 2010 at 16:46
Gracias a vosotros por opinar, en realidad no he hecho más que reflejar parte de un artículo del Dr. Monsalve, que posee numerosos artículos sobre la historia de la odontología que no tienen desperdicio.
A pesar de que no me gusta esta expresión, me veo obligado en muchas ocasiones a usarla para hacer compender mejor al paciente el tratamiento. Sin duda una lacra que debemos ir erradicando, si nosotros mismos no queremos un poquito nuestros tratamientos, difícilmente vamos a conseguir que los pacientes lo aprecien.
Un abrazo
Enero 18th, 2010 at 17:03
Esos tratamientos serian hechos por generalistas, jejejeje.
Un saludo a todos