Reflexiones → ¿Hasta dónde instrumento?

A base de contrastar muchas opiniones de endodoncistas o de leer opiniones, observo que actualmente existen dos tendencias claras a la hora de instrumentar un conducto radicular.
Existe la escuela que piensa que el conducto debe ser instrumentado hasta lo máximo que permita el conducto. Son de los que piensan que nuestras limas endodónticas además de conformar limpian el conducto y por tanto eliminarán bacterias del interior de éste a medida que ensanchamos el haz del conducto y quitamos micras de dentina infectada.
También existe la tendencia que apuesta por que las limas conforman el conducto, y que tienen que ser lo más respetuosas con la anatomía original del conducto, por tanto no les gusta instrumentar en grandes tamaños para deformar al mínimo la anatomía. La función de desinfección la atribuyen totalmente al irrigante, normalmente el hipoclorito. Para conseguir una buena desinfección sin instrumentar mucho es necesario utilizar una conicidad amplia que permita la entrada del irrigante hasta la zona apical, normalmente la más comprometida.
¿Quíen tiene la razón? probablemente ninguna de las dos y ambas la tengan. Sería ideal que solo con el hipoclorito pudieramos desinfectar los conductos, sin embargo hay estudios que indican presencia bacteriana en zonas profundas intratubulares de 20 o 30 micras. ¿Es capaz de difundir hasta ahí el irrigante? Probablemente necesitaríamos ultrasonidos para que difundan bien. Si instrumentáramos más eliminaríamos esa dentina infectada directamente, pero existen otros riesgos como los de crear un zip o escalones que nos impidan desinfectar bien los extremos finales del conducto.
También he observado que la técnica de obturación que queremos emplear influye en nuestra manera de instrumentar. Una técnica de ola contínua + extrueder necesita una buena conicidad y un calibre no muy grande ya que el calor va adaptar totalmente la gutapercha a la anatomía. Una técnica de condensación lateral clásica necesitará una mayor instrumentación para permitir llegar hasta el final a un espaciador.
Obviamente, la presencia bacteriana es un factor a tener en cuenta. Una necrosis nos va a obligar a ser más agresivos en la instrumentación que una pulpitis.
Podríamos resumirlo de la siguiente manera (siempre en términos relativos, nunca como norma):
>calibre y < conicidad cuando:
Necrosis
Condensación lateral
Anatomía no muy curva
No uso de Ultrasonidos
>conicidad y < calibre cuando:
Pulpitis sin presencia bacteriana
Técnicas termoplásticas
Anatomía curva o irregular
Uso de ultrasonidos
¿Cómo actúo yo?
Pues realmente aprovecho las ventajas de cada una de las posturas y dependiendo de los factores que he expuesto me inclino por una tendencia u otra.
Dr. David Uroz Torres