Reflexiones → ¡SuperEndo!
Comenzamos la mayoría de los días pasando inadvertidos, la ciudad duerme tranquila sin sobresaltos y nosotros, al igual que Clark Kent, trabajamos enamorados de algo que no nos corresponde. Todo ocurre intrascendentemente, hasta que un día nuestro “super oído” escucha una voz lejana, al otro lado del teléfono que nos alerta… “¿Dr. Endo?, perdone que le moleste, tengo un caso que no puedo permeabilizar por más que lo he intentado y se lo voy a referir para que lo termine”. “¿Dr. Endo?, me manda mi vecina, me ha comentado que ud. puede salvar mi pieza, me costó mucho dinero arreglarla en su momento con un tratamiento de conductos pero me sigue molestando…”. “¿Dr. Endo?, mi dentista me ha aconsejado extraerme la pieza porque me ha dicho que el diente está calcificado”…
Rápidamente nos colocamos nuestro disfraz de superhéroe para salvar al desdichado que está en apuros… Este es nuestro verdadero trabajo. Recurren a nosotros normalmente como último recurso antes de sacar una pieza dental comprometida, por accidentes ocurridos previamente, anatomías aberrantes, pacientes extremadamente complicados, que abren poco la boca o con muchas náuseas.
Sin embargo no nos solemos quejar, hemos elegido esta doble vida de servicio a la humanidad y como cualquier superhéroe, cargamos con nuestra responsabilidad con estoicismo, esperando poder mejorar la vida de los desdichados que necesitan nuestra ayuda.
Para ello utilizamos todos nuestros superpoderes, ultrasonidos, limas rotatorias, gutapercha termoplástica, sistemas de extracción de limas, RVG, abrebocas especiales, sistemas de extracción atraumática de coronas y pernos, dique de goma, y como no, nuestra super-visión con microscopio quirúrgico. Con estos poderes SuperEndo puede derrotar a un gran número de supervillanos…
Sin embargo, SuperEndo también tiene su criptonita, puntos débiles que son imposibles de superar, el escaso espacio endodóntico de que disponemos junto con la anatomía extremadamente compleja sumado a que nuestros poderes tecnológicos aun son limitados, nos imposibilita la resolución completa en algunos casos. En este caso fue imposible sobrepasar esa lima fracturada del conducto vestibular (será necesaria una cirugía apical si persisten las molestias en conducto lingual.
